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La bronca que une las luchas

por Revista Cítrica
21 de septiembre de 2026

La Marcha de la Bronca consiguió unificar todas las luchas. Estudiantes, docentes, investigadores y becarios del Conicet, agrupaciones de discapacitados y discapacitadas, trabajadores de la salud y del Hospital Garrahan, pueblos originarios en defensa del territorio, organizaciones transfeministas, trabajadores en lucha de Fate y otras empresas y fábricas, referentes sindicales y políticos, artistas y miles de personas autoconvocadas marcharon de Congreso a Plaza de Mayo el sábado 18 de septiembre para expresar la bronca generada por un gobierno que prepondera el individualismo por sobre lo colectivo. Pero también para convertir esa bronca en lucha y esperanza, como dice la canción de Pedro y Pablo que una multitud terminó cantando frente a la Casa Rosada. Allí estuvimos. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Jubilades y discas
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Los jubilados y jubiladas y las personas con discapacidad son probablemente los sectores de la sociedad más afectados por la famosa motosierra del presidente Javier Milei. La bronca les toca directamente. Es imposible que no te de bronca que el ajuste fiscal se haga sobre las personas más necesitadas. “Me parece imprescindible que haya convocatorias que canalicen la bronca que sentimos todos, que unan todas las luchas que se desarrollan en diferentes ámbitos y que no llegan a tener tanta potencia o tanta fuerza, porque están dispersas. Me parece inconcebible que un pueblo con tanta tradición de lucha le regale el presente, el futuro y también el pasado a este gobierno de ultraderecha, de vendepatrias, de criminales, que gobiernan contra el pueblo y contra la soberanía de la Nación”, dice Clarisa, una jubilada que el sábado sintió la alegría de sentirse acompañada en la lucha.

Ernesto es jubilado de la mínima y tiene que vender pañuelos en un semáforo de Hurlingham:  “La bronca que da este gobierno es lamentable. Da bronca por todos los derechos que ha perdido el pueblo: la ley laboral, la jubilación... Esa bronca la tengo adentro y algún día el pueblo va a poder explotar como yo también voy a explotar. No llego a fin de mes. Vendo pañuelos descartabales en un semáforo en Hurlingham. Los jubilados a Milei le decimos ‘Carnícero de Recoleta’, porque no tiene seso ni corazón.

Anahí tiene 37 años es becaria del Conicet y profesora y marchó con su silla de ruedas: “Vengo acá porque tengo bronca por un montón de motivos: en el Conicet estamos siendo objeto de una desfinanciación y también soy profesora de la UBA, así que también estamos siendo desfinanciados y además soy discapacitada, con lo cual mi compromiso político es en muchos niveles, y mi bronca es multiple. 

 

Autoconvocadxs
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“¿Cómo vivís con 480 mil pesos? Es imposible. Ya solamente con los remedios y con un servicio que tenés que pagar se va todo. No alcanza para nada”, se pregunta Josefina, que es jubilada pero cuenta con el apoyo económico de los hijos y tiene vivienda propia, lo que le permite llegar a fin de mes. “¿Y cómo puede ser que los maestros ganen lo que ganan y lo que está haciendo con las escuelas? Milei dijo que iba a ser un montón de cosas, pero ¿qué escuela hizo? ¿Qué hace con El Garrahan? Por eso vengo a esta marcha, yo no he militado con ningún partido, simplemente vengo como pueblo, a representar al pueblo. Cada vez que se convoque, sea el partido que sea, voy a estar acá por mi país. Porque las conquistas se conquistaron en la calle. Así se hace la historia. No quedándote y escuchando los noticieros que te enferman la cabeza.

Andrea es artesana de tejidos y vendedora de pan relleno en Sal Telmo y decidió no vender este sábado para marchar junto a su hija Guadalupe: “Vengo a la marcha de la bronca porque me da bronca el egoísmo de la gente que nos gobierna y de todas las personas que lo apoyan y el desamor por nuestra patria, por nuestra tierra, por nuestros hermanos y los compañeros. Venga a apoyar esta lucha y al amor entre los patriotas”. 

 

El Garrahan
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El Hospital Garrahan es lo más grande que hay. Es un lugar que mejora vidas. Un sitio que da respuestas cuando son indispensables. Es el lugar del amor. Por eso, tal vez, sea otro de los blancos preferidos de un gobierno insensible. El Garrahan está lleno de historias: de pacientes, de familias, de pediatras, de enfermeras, de trabajadores y trabajadoras que no solo sueñan con un mundo mejor sino que se dedican a eso. El personal del Garrahn marchó junto a familiares y pacientes. Allí estaban Jana Soledad y Sergio, su papá llevandola en su silla de ruedas. Jana es una nena que tiene AME (Atrofia Muscular Espinal), una enfermedad neurodegenerativa y progresiva, que fue diagnosticada por los médicos del Garrahan.

“Donde íbamos nos decían cualquier cosa pero Dios nos puso por delante al Garrahan y nos enteramos lo que tiene nuestra hija”, cuenta Sergio. Fue doloroso y tristísimo, pero a la misma vez ya sabíamos lo que tenía y por dónde empezar a buscar alguna solución o buscar algo que la ayude. Y lo encontramos. En poquito tiempo que estábamos en el Garrahannos enteramos que había una medicación que era para que ella no deje de caminar, para que tuviera una mejor manera de vivir.Tenemos una neuróloga que es una masa y que nos ayudó muchísimo. Gente que hace trámites dentro de Garrahan que nos ayudó que ella tuviera la primera obra social porque yo soy herrero y no tengo”.

Bárbara Acevedo es enfermera del Garrahan y testigo de la realidad que un presidente cuyas apariciones públicas son dando discursos en secundarios y universidades privadas no puede conocer: “Me da bronca la situación de las infancias que no suelen comer todas las comidas, me da bronca que tengan que pedir, me da bronca que demoran las prótesis y las drogas oncológicas, me da bronca la situación de las familias que están con despidos o sin trabajo o sin vivienda. Para sostener el hospital público tenemos que pelear. La verdadera esperanza es la lucha y la organización”.

 
La izquierda
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Si bien la marcha no fue convocada por ningún espacio político, referentes de espacios de izquierda como Myriam Bregman y Luis Zamora decidieron sumarse.

Bregman: “Esta es una marcha que se convirtió en una marcha de protesta. Tenemos bronca por todo lo que está atacando Milei y tenemos bronca porque sus cómplices lo ayudan a conquistar los votos en el Congreso pero, como dice la canción, también es bronca y es esperanza. Es la esperanza de que a partir de la lucha, de la organización, de la autoconvocatoria de todas estas organizaciones gremiales, sociales y de derechos humanos vamos a poder construir algo distinto, democrático y desde abajo para llegar a una huelga general que verdaderamente derroque a Milei y a todo su plan”.

Zamora: Esta mañana me crucé con una mujer a las seis de la mañana, una mujer jubilada, lagrimeando, me dijo si podía parar un minuto, me contó el drama de su vida, lo poco que gana, el hijo labura todo el día, no le puede pedir un mango, le tiene que cuidar los chicos, tiene cinco hijos, no sabe a quién pedirle y no sabe cómo va a vivir los últimos días del mes. No me quería pedir nada, me quería compartir eso, me reconoció y en cuanto le quise decir algo se fue. Lagrimeando, se alejó rápido, seis de la mañana. ¿Cuántos millones de personas hay con tanta indignación como esta mujer? Tenemos tantas razones como personas que habitamos en este país para repudiar al violento que está gobernando y también a lo que tiene enfrente que pasivamente dejan pasar que este monstruo siga avanzando. Por eso hay que pararlo desde abajo.

 

Artistas
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“¿Qué es lo que están haciendo con los discapacitados? ¿Y con los jubilados? Yo vengo de una cultura en la que se respeta mucho a los mayores. Jamás podría suceder... Lo de la jubilación mínima no se puede creer. Pero que ahoraencima van a reclamar y los golpean…” manifiesta su bronca Chang Sung Kim, el actor coreano que se hizo famoso en el país en su participación en la serie Los Simuladores.

“Esto ya no es humano, no es política. Ya es una cuestión humana, del ser humano, de nosotros, de nuestra especie. Y no minimicemos este gobierno. Mucha gente dice que son brutos, que no saben gobernar. No es así. Están haciendo lo que planearon hacer y lo están llevando a cabo. Hay que decir basta con esa mierda”. 

Diego Reinhold, actor, coreógrafo y director de teatro: “Hubo momentos de más esperanza que bronca. Ahora no. Ahora hemos retrocedido un montón. Lo de ahora es un horror. Ahora lo individual está por arriba de lo colectivo…”

Pero mientras Diego nos hablaba vio cerca suyo a la actriz Katja Alemann. Y se encontraron. Y se abrazaron. Se alegraron de verse allí. En la Marcha de la Bronca. En la lucha. Y Katja habló con esperanza: “Estamos todos tratando se sobrevivir y hacer malabares para seguir adelante. Pero lo logramos igual siempre. No van a poder con nosotros”. Si luchamos, no van a poder. A sacar la bronca. A convertirla en lucha.