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“El proyecto minero en Chubut es una trampa”

por Revista Cítrica
Fotos: Alex Dukal
24 de noviembre de 2020

Lejos de lo que dicen las grandes corporaciones, la iniciativa que impulsa el gobernador Mariano Arcioni podría extenderse al 70% del territorio de la provincia. El yacimiento movería 110 millones de kilos de rocas por día y afectaría al Río Chubut. La promesa del progreso, desmitificada con números del INDEC.

Por Pablo Lada *

La zonificación minera en Chubut es una amenaza de la que veníamos hablando hace largo rato. Sabíamos que debajo de la mesa, el gobernador Mariano Arcioni, quien hizo una rotunda y categórica campaña publicitaria en la que alertaba sobre la contaminación que genera la megaminería, la había impulsado. 

Ese mismo gobernador es el que está ingresando este proyecto de ley mientras la iniciativa popular juntó muchas firmas más que en 2014. Desde las asambleas, hemos utilizado esta herramienta de participación democrática que está en la constitución de Chubut por primera vez.

El proyecto de Arcioni jamás se lo mostró a la sociedad. El gobernador tuvo un grado de cinismo y un comportamiento realmente impresionante. Solo hizo dos charlas en un Zoom, dijo que estaba dando un debate fenomenal que era un ejemplo, pero la realidad es que no mostró ni siquiera una línea: no pudimos saber nada previamente, no hay debate de ningún tipo. Lo mandó a la Legislatura y lo que hemos podido ver es que a pesar de que dijo que el Río Chubut no se toca, es que este proyecto afecta al Río Chubut. Para que lo entiendan todos. 

En su campaña, el gobernador Arcioni alertaba sobre la contaminación que genera la megaminería. Ahora la impulsa 

Hay una trampa que tiene la ley 5001, que ya lleva 17 años, y es el término zonificación. Se agarran de eso y dicen “zonificar”, que significa entregar partes de la provincia para convertirlos en territorios sacrificables. Todos los proyectos de zonificación que están escritos por las mineras representan el 70% del territorio. Si uno mira el catastro de Chubut dan ganas de llorar. No entran en el mapa la cantidad de pedidos de mina o de declaraciones. En el medio de ese mapa pasa el Río Chubut. 

Desde el discurso, la gobernación propone avanzar con el Proyecto Navidad, apuntalado por una gran empresa que está ejerciendo una presión enorme y que ha formado una suerte de Estado paralelo en la zona de la meseta patagónica. Tiene presencia, intenta cooptar o comprar a las comunidades para conseguir esa licencia social que no tiene. Por eso es que siempre se la han pasado diciendo que el Río Chubut no va a ser afectado. Nosotros, por nuestra parte, siempre lo advertimos: detrás de este proyecto está la minería del uranio, que no nos vengan con otro cuento, porque además Proyecto Navidad afecta a todo el territorio: es el yacimiento, sin explotar, de plata, plomo, algo de cobre, cinc y otros elementos más grande del planeta. 

Para dimensionarlo: es un yacimiento que movería todos los días 110 millones de kilos de rocas. Es algo descomunal. Ahora vemos ese mapita minero y hay un pedazo del río que queda adentro. Es donde están los yacimientos de uranio más importantes, miles de toneladas de uranio al ladito del Río Chubut. Además el artículo 7 de este proyecto dice que en caso de que sea necesario ampliar la zonificación, se remitirán a la Legislatura los argumentos técnicos para su posterior extensión. 

El yacimiento movería todos los días 110 millones de kilos de rocas. Es algo descomunal. Y en el mapita minero el Río Chubut queda adentro

Vienen por todo. Y si los habilitan, dentro de unos meses vamos a tener remitido un proyecto a de ley que dirá: “Amplíese porque la propia zonificación lo faculta para eso”. Todo es el proyecto minero es una trampa. Una mentira absoluta: quieren una apertura indiscriminada de la minería en Chubut.

Ellos hablan de que es un proyecto “solidario”, pero la realidad es que es solidario solo con las corporaciones, a las que con un conjunto de leyes le entregarían media provincia. Chubut está atada a la ley de inversiones mineras. Si uno mira a países mineros como Perú o Chile, lo que existe es una explotación indiscriminada del suelo y subsuelo, crisis sociales y desigualdad. Eso mismo pasa adentro de la Argentina, en provincias mineras por excelencia como San Juan o Catamarca. ¿Saben qué porcentaje de Catamarca recibió el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia)? ¡Lo recibió el 67% de la población económicamente activa de Catamarca! Los datos del INDEC son elocuentes: Chubut exporta, sin megaminería, más del doble que San Juan y más que Santa Cruz, que además tiene petróleo. 

Estas empresas en los noventa hicieron leyes a su medida. Habilitadas por el menemismo y con el consenso del Banco Mundial construyeron un paquete de leyes lesivas al patrimonio nacional. En el plano de lo económico es un escándalo, no pagan nada y van a estar un montón de tiempo sin pagar nada porque deducen impuestos. Vemos una Santa Cruz que, por ejemplo, hasta hace poquito tiempo estaba en una situación como la nuestra y tenía las mineras adentro. Hace unos años atrás Santa Cruz no podía pagar los sueldos.

Chubut exporta, sin megaminería, más del doble que San Juan y más que Santa Cruz, que además tiene petróleo. 

El 23 de marzo de 2003, cuando el 82% de la sociedad dijo “No a la mina”, se convirtió en el día de la dignidad del pueblo de Esquel. En ese entonces, en esa zona había una desocupación del 20% de la población. Políticos y empresarios extorsionaban con eso. Ahora están haciendo lo mismo. Pero esa dignidad y conciencia continúa. Lanzamos un paro ambiental que no tiene antecedentes en Latinoamérica. Uno puede ver en las marchas a aquellas personas que hoy no cobran sus salarios con carteles que dicen "No canjeo mis sueldos por megaminería".

La conciencia ambiental que hay por la defensa del agua permanece intacta. Pero también hay conciencia de que a esta crisis nos empujó una banda de gobernantes ligados a casos de corrupción terribles. Esos mismos gobernantes nos dicen que ahora nos abracemos a este ancla, la minería, una actividad que va a traer una economía de enclave y que además tiene leyes leoninas.

Esperemos que el resto de los legisladores lean lo que está pasando en las calles y no avale generar una confrontación en el pueblo. La minera quiere eso. Esperemos también que no decidan habilitar esto a fuerza de sangre y fuego. La presión social tiene que hacer cambiar la mirada de los diputados que están en la Legislatura. Si hay algo a lo que le teme este tipo de dirigencia es a un pueblo consciente, movilizado y en las calles. 

Por eso no nos queda otra que seguir en las calles como lo venimos haciendo. Como fue el mendozazo del agua a principio de año, esto va a terminar en un ChubutAGUAzo. La diferencia es que tenemos una pandemia. Arcioni es responsable de todo esto. Necesitamos que esto se nacionalice. El presidente Alberto Fernández dijo que si hacía algo mal el pueblo se lo señalara. Acá en Chubut hay un pueblo señalando que este proyecto puede llevar a un estado de zozobra social aún mayor al actual, y a una confrontación que nadie quiere

 

*Miembro de Unión de Asambleas Ciudadanas y el Movimiento Antinuclear del Chubut.