Misiones: el llamado de las calles

por Sergio Rondán (desde Posadas)
Fotos: Colectivo Mbarete
22 de mayo de 2024

A cinco días del acampe policial que tiene en vilo a la provincia y a gran parte de la Argentina, la chispa que se generó desde el comando radioeléctrico prendió y mucho. Miles de policías acampan sobre la avenida Uruguay. Docentes de toda la provincia siguen cortando más puntos de la Ruta Nacional N°12. Personal de salud, judiciales y otros sectores de la sociedad se suman. Mientras, el gobierno provincial anuncia aumentos que no conforman a nadie y Canal 12 y Multimedios SAPEM, el aparato comunicacional del gobierno, cubren la fiesta del té y las protestas de estatales en Río Negro y Mendoza.

El frío de los últimos días ha quedado atrás pero solo por un tiempo, un alivio para los miles de efectivos que continúan el acampe en el Comando Radioeléctrico UR-I de Misiones. Eso que empezó tan solo con la Avenida Uruguay cortada entre la calle Félix Aguirre y Félix Bogado, ahora se extiende desde la Avenida Trincheras hasta Avenida Cabred: siete cuadras de la Avenida Uruguay están cortadas. En ese trayecto las calles están repletas de carpas, anafes, parrillas, ollas populares, patrulleros, gazebos, pilas enormes de madera lista para encender el fuego para el mate o para cocinar. “Acá nadie se mueve hasta obtener un 100%”, dice un uniformado. Ya resulta difícil encontrar a Ramón Amarilla o German Villalba, los referentes: la marea de gente y periodistas de Buenos Aires los tienen ocupados. Ayer se reunió la mesa salarial y la oferta fue rechazada, pese a lo aparentemente sustancioso 62% de aumento ofrecido. “No nos sirve, el policía de escalafón más bajo seguiría por debajo de una canasta básica alimentaria”, explica otro uniformado.  

Quizás visto desde afuera esa cifra parezca mucho, pero hay que entender que los costos de vida en Misiones son altísimos, de los más caros del país. Solo con hablar con cualquier misionero uno se da cuenta que el promedio de las boletas de luz rondan los 50 mil pesos. En muchos hogares, incluso, llegan a 100 mil. Si a eso le sumamos el agua, internet, garrafa y colectivos, muy probablemente una familia misionera gaste tres cuartas partes de sus ingresos en pagar servicios

“Mirá si serán caraduras los del Gobierno, que hace unos meses anunciaron con bombos y platillos la posibilidad de pagar la luz en tres cuotas. ¡Estamos todos locos!”, nos comenta Valeria, maestra preceptora. Con los docentes la situación es aún peor que con la Policía: la mesa salarial del lunes, a la cual invitaron a unos pocos gremios, se realizó muy lejos de la ciudad, en el Parque del Conocimiento, un predio enorme similar a Tecnópolis, con naves grandes para hacer eventos, un teatro, centro de convenciones, cine IMAX, un observatorio y varias instalaciones más. Un detalle de color: muchos contratos de quienes trabajan allí se realizan a través de Multimedios SAPEM. Por supuesto que la locación de la reunión se conoció minutos antes de la misma, para que la docencia ya no pueda movilizarse allí para hacer presión. ¿Qué sucedió en la reunión? Participaron cuatro gremios: UDA, SADOP, SIDEPP y UDPM. Estos dos últimos fueron los que pusieron la firma al acuerdo de 34% y llevaron el básico a 100 mil pesos, para que una maestra de grado sin antigüedad gane 400 mil pesos, menos de la mitad de una canasta básica. UDPM es el gremio con más afiliados y el que históricamente firmó lo que la Renovación le ponía delante: esta vez no fue la excepción. Pero como Argentina es una joda, y Misiones no es la excepción, su secretario, “Grillo” Caballero, llamó a sumarse al paro nacional docente del jueves, que tiene en su pliego de reclamos, justamente, un salario acorde a la inflación.

En salud la situación es similar a educación. Este martes los gremios de ATE y UPCN firmaron un acuerdo a espaldas de las bases, que lo rechazaron tajantemente. “Por más que los diarios amigos se encarguen de titular que el conflicto en salud se terminó, eso no es cierto. No sólo no terminó sino que además nos sumamos al acampe”, nos cuenta una enfermera, apostada junto con sus colegas en Junín y Tucumán, sede de la cartera de salud, en un corte de calles en el centro neurálgico de Posadas. No es para menos: por más que Canal 12 se cansé de pasar en sus matutinos que los acuerdos superan a la inflación, la realidad es otra. Hasta ahora todos los salarios acordados están por debajo de la canasta básica alimentaria, aunque el Ministro de Seguridad Marcelo Perez haga malabares para decir que la “canasta básica individual del INDEC es de 286 mil pesos, muy por encima de cualquier salario estatal”. 

Hay algo que claramente sale a la vista cuando uno comienza a caminar por la avenida Uruguay y sus calles aledañas: no hay aparatos sindicales. Son las bases trabajadoras las que se movilizan. Las banderas que se ven dan cuenta de eso: banderas de argentina, pancartas de escuelas, carteles con proclamas. Por más que desde algunos medios quieran pegar el reclamo al kirchnerismo, peronismo, el trotskismo, a los piqueteros, al Polo Obrero, o a cualquier aparato denostado (con justa causa o no) la realidad es otra: la maestra de a pie, la enfermera, el empleado judicial, todos se están moviendo. Si no la quieren ver, es problema de ellos.

Justamente por esa razón muchos docentes están haciendo esfuerzos sobrehumanos para sostener esta lucha: cuesta movilizarse a Posadas, todo sale dinero y dinero es lo que falta, pero la fuerza de los trabajadores todo lo puede; por eso también están haciendo un fondo de lucha para poder costear gastos. Precisamente son los docentes autoconvocados y por fuera de todo aparato quienes están apostando a una estrategia de todo o nada: el día martes cortaron por varias horas el puente de Garupá y de nuevo, mal que les pese a los trolls de la Renovación o a los desclasados de siempre, no había ninguno de los tan denostados “colectivos rentados por el pancho y la coca”. Al ver esas imágenes y videos, al caminar las calles, uno no puede más que sentir un orgullo y una esperanza tremenda de ver a las clases trabajadoras movilizándose sea como sea.

Mientras tanto, el Gobierno hace la plancha. Firma acuerdos con los sindicatos amigos, rehuye de las bases que reclaman aumentos y utiliza su aparato mediático para intentar imponer una realidad que no existe más que en los estudios de Canal 12. Es común ver a funcionarios, reconocidos trolls y amigos del poder circular los anuncios estrafalarios que hace el Ejecutivo. ¿A quién le comparten esas cosas? Difícil saberlo, son órdenes de arriba. Se ufanan en decir que plata no hay, pero si uno analiza las cifras del Ministerio de Hacienda se da cuenta que la plata está, pero que nadie sabe a dónde se gira. Algo se puede intuir, sí. Los medios adictos del poder reciben su tajada. Rodrigo Aranda, vicepresidente de Multimedios SAPEM, se encarga de producir contenidos que nadie mira pero que alguien paga, ¿quién los paga? El hambre del docente, de la enfermera, del empleado municipal.

Yo los apoyo, sí, y los vecinos de la zona los apoyamos. Esta situación de miseria es insostenible...pero los comerciantes de la avenida no se cuánto más van a aguantar. Ya están perdiendo muchas ventas. Yo no sé de quién es la culpa, pero alguien tiene que resolver esto”, nos cuenta un vecino de la zona. Para el misionero, la culpa está repartida: hay quienes dicen que es un problema provincial, otros apuntan al gobierno nacional exclusivamente, pero la realidad está en el medio: la provincia tiene manejos oscuros con los fondos y no rinde cuentas a nadie de la plata que envía Nación; y Nación desde la llegada de Milei no solo recortó muchos fondos sino que además, como ya sabemos, generó una espiral inflacionaria y una caída de la actividad tremenda. Pero pese a esas diferencias, nadie afloja. La situación cada vez es más compleja porque ninguna autoridad del Gobierno da respuestas ni da la cara ante los trabajadores. Solo dan declaraciones superfluas y mentirosas, como las que volcó el ministro de Educación en Futurock. Mientras tanto, las calles son un hervidero.

Los docentes autoconvocados, luego de cortar el puente, resolvieron marchar hacia el acampe y decidieron hacer su propio acampe en Trincheras y Uruguay. Al momento del cierre de esta nota, tanto los recolectores de basura como los municipales autoconvocados también planean sumarse: ninguna de las bases quiere quedarse afuera de este momento histórico. ¿Qué misionero, que misionera, puede quedarse en su casa en estos momentos? Nadie. Las calles nos llaman.