Los demonios limítrofes

por Mariana Aquino y Pablo Bruetman
30 de marzo de 2017

Los migrantes en Argentina sufren una persecución impulsada también desde el Estado, a partir del decreto xenófobo e inconstitucional 70/2017. Este jueves decidieron parar y visibilizar que son una pata fundamental de la cadena productiva.

Para justificar la represión perpetrada desde el mismo Estado es necesario crear demonios. En tiempos donde desde medios hegemónicos y el poder político- económico se pretende volver a instalar la teoría de los dos demonios a la hora de recordar la última dictadura cívico-militar, el partido gobernante recupera esa idea -como estrategia- para aplicarla al presente: docentes, extranjeros,  menores de edad, sindicatos independientes y pibas y pibes de las villas traban el crecimiento del país.

Los migrantes son los demonios que vienen a sacarnos “lo que es nuestro”. “Se estigmatiza a los migrantes en genérico, a través de un aparato de prensa que instala que el migrante es delincuente, o que el migrante viene a robar el trabajo o la salud de los argentinos. Y eso se legitima desde el mismo discurso institucional del Estado racista, que hace que hoy en día en las calles se sienta mucho más la xenofobia”, cuenta Thomas Valenzuela, migrante paraguayo, uno de los impulsores del paro que se realizó este jueves 30 y culminó con una marcha de Congreso a Plaza de Mayo.

El decreto 70/2017, que restringe el derecho a migrar y no deja ingresar al país a personas con antecedentes penales, fue el aval del Estado a la discriminación y xenofobia hacia los migrantes. Significó la posibilidad, entre otras cosas, de darle a las fuerzas represivas un marco legal para perseguir al extranjero. Y Mauricio Macri lo promulgó a pesar de que la Constitución prohíbe expresamente que un decreto legisle en materia penal.

Tras ese decreto la población migrante se vio en la necesidad de realizar algo inédito: un paro. Y demostrar lo que es una obviedad pero los demonizadores se esfuerzan día a día por tapar: que los migrantes son una parte sustancial de la cadena productiva de este país. Como ejemplo basta con un dato: el 60 por ciento de los trabajadores de la construcción en la Ciudad de Buenos Aires son extranjeros.

Paramos como un llamamiento al sector productivo para que sean consciente de que nosotros somos parte de la cadena productiva del país. De alguna manera quieren responsabilizar a la población migrante de que esa cadena ahora no esté funcionando. Cuando no es así, y es todo lo contrario (Thomas Valenzuela)

“Como trabajadores migrantes, las políticas de Cambiemos nos afectan porque nosotros somos parte de la economía de este país. Se está afectando a todos los trabajadores en general, ahora nos toca a los trabajadores migrantes, pero este decreto nos va a someter a una precarización laboral a todos. Están buscando crear un enemigo, al trabajador migrante como enemigo”, acota Doris Quispe, socióloga, estudiante de Derecho y trabajadora del Poder Legislativo que llegó en 2002 desde Bolivia. Toda un demonio. Y encima mujer: “Para nosotras es más complicado. Una mujer migrante que trabaja en una casa particular tiene que tener más trabajo para sostenerse. Hay más complejidades para nosotras en el ámbito laboral”.

La cadena productiva del país está integrada por dos millones de migrantes. Muchos de ellos laburantes precarizados, en condición de esclavitud y explotación, trabajadores en negro. Sin embargo para algunos medios de comunicación, e inclusive para el decreto del Ejecutivo nacional, la principal característica de los migrantes es congestionar las cárceles argentinas.

“Están usando la palabra delincuencia como sinónimo de migración, algo que es totalmente equivocado y que los números lo demuestran. Solamente un 1 por ciento de la población carcelaria de la Argentina es migrante, de acuerdo a estadísticas de organismos internacionales como la ONU. Lo que desmiente la sensación de delincuencia que quieren hacer pesar sobre la población migrante, entre tantas de miles de cosas más”. De de este modo, deslegitima muy fácilmente Valenzuela los argumentos de quienes atacan a la población migrante.

La lectura de ese decreto es vincular a la migración con el delito y culpabilizarnos de la falta de trabajo y de educación, y de la saturación de la salud pública. Cuando por el contrario, nosotros padecemos las mismas falencias que el resto de los habitantes de Argentina. (Doris Quispe)

“El mismo decreto miente en las justificaciones del decreto, al decir que en la población carcelaria hay un 6 por ciento de migrantes. Miente y toma ese dato de personas que fueron detenidas en algún momento. En ese punto también se nota la discriminación y represión de las Fuerzas contra los migrantes”, desbarata también Valenzuela los argumentos del decreto firmado por el presidente Macri.

Ante las críticas, desde Cambiemos intentaron decir que solo se restringe el acceso al país a “quienes vienen a delinquir”. Sin embargo, Quispe tiene muy claro que no es así: “El decreto habla de una policía migratoria. Si un migrante no tenía antecedentes se pueden crear. Un empleador puede inventar una causa para no pagarte y eso te genera antecedentes. Y te tenés que ir”.

Demonios. Monstruos. Delincuentes. La otredad. “Se instala la idea de que los migrantes somos responsables de un montón de problemas, cuando no es así. Y también de que somos criminales, instalan ese discurso. Ahora, cuando empiezan a hablar en medios masivos dicen que ‘esto no es xenófobo’,  que reconocen la importancia del migrante en la construcción del Estado. Es la doble moral con la que está jugando el Gobierno, pero ya dejaron picando la otra idea, que se potencia y se viraliza. No es una teoría de dos demonios, tal vez sí una reinterpretación de esa idea. Lo cierto es que dicen una cosa, tienen un discurso, y después hacen otra”, analiza Valenzuela.

Migrar es un derecho. Alcira Beatriz Bonilla, directora de la Sección de “Ética, Antropología y Filosofía Intercultural” del Instituto de Filosofía Intercultural de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA sostiene que “Todos los pueblos del mundo se originan en las migraciones. Es la condición normal del ser humano. Los países de América del Sur han puesto en la última década un verdadero mojón civilizatorio. Surgió en el subcontinente una zona de libre circulación de las personas. Se reconoció que todo ser humano que migra lo hace con todos sus derechos civiles”. El decreto 70/2017, por supuesto, es un gran retroceso de estos avances que fortalecían la Patria Grande.

“La idea de Patria Grande la vamos a defender siempre- asegura Valenzuela-. Para justificar que no hay buena educación o buena salud, nos culpan a los migrantes. Con respecto a acceder a la salud y a la educación, justamente las explicaciones son estructurales, y tiene que ver con las políticas públicas de un Estado ausente y que hoy es un Estado que está achicando y que tiene que encontrar todas las maneras de justificar eso”.

Lo que queda “es combatir las decisiones políticas y empresariales que ejecutan los medios y el Estado, que hoy está en manos de Cambiemos”. Y se hace saliendo a las calles. Por eso el paro migrante al que convocaron Doris, Thomas y muchos más: “Somos un frente amplio que incluye a más de 30 organizaciones de migrantes de toda Latinoamérica. Nos seguiremos organizando, porque el enemigo no se detendrá hasta sacarnos muchos más derechos”.

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