Buenos Aires gratis al aire libre: tres parques que funcionan como plan completo
Buenos Aires carga con el prejuicio del ruido, el cemento y una vida social que parece exigir consumo para existir. Pero si miramos a nuestro alrededor, ralentizando un poco el ritmo, descubriremos una ciudad en la que el aire libre ya no es un mero adorno, sino una forma muy concreta de pasar el día sin tener que gastar un peso en entradas y sin tener que pensar demasiado en qué hacer.
La cuestión es que no estamos hablando de un turismo muy activo. Al contrario, es mucho más sencillo que eso: tan solo se trata de elegir un parque donde te entretengas durante unas horas, llegar con el equipo de mate, caminar, sentarse, estirarse un poco si es posible y volver a casa con la mente despejada.Para quienes vienen desde otras partes del país, eso también hay que tenerlo en cuenta al armar el viaje. Primero sacás los pasajes a Buenos Aires y después elegís el parque según dónde te hospedes,para no perder tiempo extra en traslados.
Parque de la Ciudad (Villa Soldati)
Este es uno de los parques más grandes de CABA. Su escala no es habitual en Buenos Aires: espacios amplios, áreas que se sienten algo independientes entre sí y una estructura en la que es posible pasar un rato sin encontrarse con gente todo el tiempo. Y además, si hace calor, hay zonas con agua y/o juegos para refrescarse, y eso lo cambia todo si vas a pasar el día allí con los niños, o si simplemente necesitás un espacio en el que tu cuerpo pueda dejar de luchar contra el calor. Y además, suele haber actividades deportivas, talleres, etc., que van rotando, y eso no es algo que haya que planificar, solo hay que disfrutarlo.
Parque de los Niños (Núñez)
Aquí el río es la principal atracción, aunque en realidad no es un río para bañarse sino para disfrutar de sus vistas panorámicas. Al llegar lo primero que se nota es el aire, la brisa, la sensación de que el encierro disminuye un poco y la ciudad desaparece por un rato. Es un plan tranquilo, más mate y tumbonas que caminar diez kilómetros y hay gente que va allí a leer, a llevar a sus hijos de paseo o a instalar sus cosas y quedarse allí como en una mini playa urbana. No tiene ese aire de «parque de barrio», es más bien el límite de la ciudad, el espacio para sentarse y mirar el agua y dejar que el pulso se ralentice.
Parque Costero (zona del Aeroparque / Costanera)
Este es más nuevo, y se nota: hay más paseos, más senderos y más gente yendo y viniendo. Es bueno si te gusta caminar, andar en bicicleta o simplemente moverte sin un destino específico en mente. También hay zonas verdes para hacer picnics, un muelle y esa curiosa mezcla de gente que va a correr con otros que hacen justo lo contrario: no hacer nada. A veces ese es el mejor plan en Buenos Aires, aunque suene un poco aburrido.
Una cosa que marca una gran diferencia: la hora del día. No hay necesidad de ir al mediodía solo porque sea tu día libre. Temprano por la mañana o al atardecer, los parques son un mundo completamente diferente: incluso los más sencillos son agradables. Y una última cosa: agua, un sombrero y algo para comer.
¿Reemplaza a la costa? No, para nada. Pero como alternativa real --de esas que no te piden pasar la tarjeta para sentir que “valió la pena”-- funciona. Son tres parques, tres climas distintos, y un mismo efecto: por unas horas Buenos Aires se vuelve más habitable. Y muchas veces con eso alcanza.
“Les chiques faltan a la escuela por el ajuste y la falta de trabajo”
Melisa Correa, docente de escuelas públicas de Parque Chacabuco y Bajo Flores, explica los motivos de la deserción y el ausentismo en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires.
Una luz de esperanza para saber qué pasó con Arshak
Se cumplen cinco años de la desaparición del policía de la Ciudad, en una causa plagada de irregularidades. La intervención del Equipo Argentino de Antropología Forense abre un nuevo camino judicial. El juez responsable de la impunidad es el secretario de Derechos Humanos de Milei.
Manteros: la política estética de Jorge Macri
Cientos de familias de Parque Patricios fueron desalojadas por vender productos usados como complemento a una economía cada vez más diezmada en el distrito más rico de Argentina. No hay ninguna solución en la gestión de Jorge Macri, solo una política de cotillón que busca “emblanquecer” los espacios públicos de la Ciudad en nombre del “orden y la seguridad”.
