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El ex funcionario de Cambiemos que figura como aportante y no puso un peso

por Saverio Lanza
27 de julio de 2018

Desde que se destapó la olla, el agua hirviente a presión no para de burbujear. Revista Cítrica conversó con un funcionario de Cambiemos que figura en la polémica lista, con un aporte de 38 mil pesos. "Es una cosa que no se puede creer", se lamenta.

Los hilos se multiplican. Aparecen por todas partes. ¿Cómo frenarlo? ¿Es posible? Al resonante caso de corrupción, ocurrido dentro de la estructura de Cambiemos, por los aportantes irregulares a las campañas de 2015 y 2017, se lo quiso contener como un torrente de agua dentro una represa. El presidente Mauricio Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal, y cada uno de los funcionarios consultados, mantuvieron el denominador común de brindar respuestas evasivas, o afirmaciones que parecían contundentes, pero no lo eran.

Los listados, todos esos miles de nombres, todas esas gentes, todas esas historias, fueron sistemáticamente tapadas, ocultadas, ninguneadas. Las empresas hegemónicas de comunicación callaron el caso durante más de un mes. Algunos medios alternativos, periodistas dispersos, y las redes sociales, hicieron desbordar al pérfido y humillante anillo de silencio del poder hegemónico. La única grieta que -en este caso- sirvió, fue la que se generó en el muro de la represa. Ahora, aquella información, siempre incontenible, se derrama en un sinfín, que pareciera no tener borde. Después del agua, hay más agua.

Las empresas hegemónicas de comunicación callaron el caso durante más de un mes. Algunos medios alternativos, periodistas dispersos, y las redes sociales, hicieron desbordar al pérfido y humillante anillo de silencio del poder hegemónico.

Juan Amorín y El Destape tomaron la posta. En ese comienzo, tan sólo un puñado de nombres parecían ser pocos. Según los voceros del oficialismo, eran "excepciones", confirmando alguna regla de honestidad política. Sin embargo, con el correr de los días, esas "excepciones" -seres humanos, con identidades, vidas, historias- se multiplicaron. Estas ramificaciones alcanzaron hasta a mismos funcionarios de Cambiemos, y aún resulta inconmensurable imaginar dónde se detendrá el agua. En la Justicia ya se sospecha de un posible sistema, de listas prediseñadas, de cruce de informaciones privadas de los ciudadanos. De bancos de datos de la Anses, y tantos otros. Es que, ciudadanos de clase media, con buen poder adquisitivo, aparecen con grandes aportes en los listados. Los pobres, están anotados con sumas menores. Las irregularidades se multiplican. ¿Cómo se explica? ¿Cómo pudieron? ¿Fue compulsión sistemática?

Sergio Maffia fue Secretario de Gobierno, en la intendencia de Darío Kubar, en General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires. La gran provincia, madre de todas las batallas electorales, hoy comandada por Vidal. Sin embargo, Maffía ahora es concejal. ¿Cómo se comprende? Maffía conoce largamente ese cargo que ya ocupara en su oportunidad, entre 2001 y 2013. "En 2015 fui en la lista dentro de mi espacio, el partido peronista", cuenta a Revista Cítrica. "Mi bloque se llama PAR (Peronismo Auténtico Rodriguense). Ahora estoy separado del intendente municipal (Darío Kubar - Cambiemos-PRO) por distintas irregularidades que cometió", confiesa.

Maffía aparece en la lista de los aportantes truchos, junto a varios de sus vecinos de General Rodríguez. Verse en la lista lo sorprendió. Figuraba como aportante de 38 mil pesos. No le hizo gracia. Creyó en un mal entendido, al principio. Después advirtió los otros casos, y recurrió a la Justicia, para formular la pertinente denuncia.

Sin embargo, esta historia no es un caso aislado. Es un hilo más entre otros muchos. Hilos que forman un tejido de corrupción. El caso de General Rodríguez puede verse replicado en muchos otros distritos. "En 2015 había varios candidatos a intendente, entre los que estábamos Kubar y yo. Hablamos entre todos, llegamos a un acuerdo, resigné mi candidatura, y se ganó la elección, entre todos. Yo asumí como Secretario de Gobierno. Empecé a notar irregularidades. Había expedientes que venían del área de Compras, dirigidos a Mesa de Entradas, en un sobre licitatorio, pero con otro sello. Es decir, digitaron una licitación de una plaza, la central de General Rodríguez; y de algunas de las salas periféricas. Le dije al intendente que había encontrado un sello apócrifo que no correspondía. Kubar nunca me respondió sobre esto. Él tenía que haber hecho un sumario administrativo, pero -directamente- archivaron el expediente".

Maffía aparece en la lista de los aportantes truchos, junto a varios de sus vecinos de General Rodríguez. Verse en la lista lo sorprendió. Figuraba como aportante de 38 mil pesos.

Las cosas ya no pintaban cristalinas como le habían prometido en la campaña a los miles de vecinos del partido. A quienes miraron a los ojos, a quienes conocen desde hace generaciones. Maffía hace memoria y cuenta que los casos turbios en el General Rodríguez de Cambiemos se suceden. "Existe una empresa, que fue contratada por el intendente, que es la que lleva a cabo los controles de los ausentismos de los empleados municipales, es decir, los empleados que están enfermos y los van a visitar. Allí comprobé en la facturación que había muchísimos casos de empleados a quienes le ponían la calle real -de General Rodríguez-, pero de otro partido. Es decir, las localidades que ponían eran Merlo, Luján y Mercedes. Esto significa que sobrefacturaban un monto muchísimo mayor al real por el kilometraje".

Maffía es quinta generación de su familia en General Rodríguez. Conoce a mucha gente. "Apenas vi el listado me di cuenta que había gente que conozco, que sé donde vive, y que no podía ser que viviera en Mercedes, Luján o Merlo. Entonces ahí advertí que engrosaban el tema del kilometraje, y lo que hacían era sobrefacturar".

A partir de allí, Maffía comenzó a tirar del hilo, revisó los números del departamento de Compras y no cerraban. La situación no se solucionó. "Días después me llamaron de esta misma empresa de traslados médicos y me explicaron que "desde el área de Compras les habían dicho que tenían que facturar de esa manera". Y desde el área de Compras no me habían sabido explicar qué era lo que estaba sucediendo. Esta situación ocurrió el primero de agosto del año pasado. Yo inicié el pedido para que esto se investigue. Y el resultado fue que el 17 de agosto me sacaron de la Secretaría de Gobierno. El intendente me mandó a decir que me tenía que ir porque no estaba conforme con mi desempeño. Y yo, por todo lo que veía, claramente no le era funcional, para los hechos de corrupción que estaban ocurriendo".

Maffía fue despedido de su cargo, en el que había asumido, tras aquella coalición de 2015, que resultó en victoria para las huestes de María Eugenia Vidal, y su alfil en la zona, Darío Kubar. "Ahí fue cuando entré como concejal de bloque unipersonal en el Concejo Deliberante. Nosotros tenemos sesión dos veces al mes, los días jueves. Un martes fui a presentar un proyecto al Concejo Deliberante y ahí fue que una concejal me dijo:

-Sergio, figurás como aportante de Cambiemos.

-¿Cómo aportante?, le dije yo.

-Sí, sí. Figurás como aportante.

Este diálogo ocurrió el martes 10 de julio. Maffía comenzó a interiorizarse en el caso y "cuando empecé a notar que había muchos nombres conocidos entendí que teníamos que hacer la denuncia. Ahí fue cuando me contacté con la gente de La Alameda, y junto con una compañera - Cecilia Villanueva, consejera escolar suplente, figura como aportante con $13 mil- y otro compañero -Wildo Ferreyra, presidente del centro de Veteranos de Malvinas de General Rodríguez, figura como aportante con $38 mil-, hicimos la denuncia. Ellos dos también aparecen en la lista, con sumas similares, y no aportaron absolutamente nada".

"Es una cosa que no se puede creer", suspira el actual concejal. "Uno sabe que hay cosas turbias en la política, pero cuando quedan tan expuestas, es de una torpeza absoluta. Es de una desprolijidad que no les importa nada. Pero acá, en General Rodríguez, es cosa de todos los días", sentencia. Ahí es cuando el tejido comienza a ampliarse, y la historia no es suelta, no es única, no es "un error" como supo decir en declaraciones a la prensa la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley.

"La mujer del intendente, Natalia Ruiz de Kubar, fue la jefa de campaña de Cambiemos en 2015", reflexiona Maffía. En ese sentido aclara que el hecho de que su nombre y el de muchos de sus vecinos y vecinas aparezcan en la lista de los aportantes irregulares, no se trata de errores. Hay responsabilidades claras. "Nosotros no firmamos ninguna planilla como aportantes", asegura el concejal y denuncia: "Por lo tanto, todo esto es responsabilidad de Natalia Ruiz de Kubar".

La mujer del intendente ocupa actualmente un cargo como concejal en General Rodríguez. Ruiz de Kubar encabezó la lista local de Cambiemos en 2017. "Quisiera contarte esta anécdota", dice Maffía: "Cuando ganamos en 2015, Natalia Ruiz de Kubar estaba al lado del intendente, y no ganaba sueldo alguno. Y yo decía: qué lindo gesto de grandeza. Pensaba que -con ese gesto- le demostraba a la gente que somos iguales que ellos. Y que no solamente tenemos que serlo, sino demostrarlo. Y yo la veía a trabajar con el intendente, y no cobraba sueldo, y me parecía un gran gesto. Pero al tiempo, pasados dos o tres meses, me enteré que cobraba un sueldo, pero del partido de Pilar, donde también hay un intendente de Cambiemos, ¡que es afín a Kubar!".

El corolario entonces fue: "Ella era una ñoqui de Pilar. Tenía recibo de sueldo, salió todo a la luz. No cobraba sueldo en General Rodríguez, pero cobraba el sueldo de Pilar, aunque estaba todo el tiempo en General Rodríguez. Por lo tanto, era una ñoqui. Esto generó problemas en los dos distritos", recuerda Maffía.

Ahora, después del escándalo de los aportantes truchos, los concejales que todavía siguen fieles a Cambiemos, tratan de capear el temporal, y otros eufemismos climáticos en boga en los diferentes discursos de los funcionarios del partido gobernante. "Entre dientes te dicen que la situación es un desastre. Pero, lamentablemente, hay una realidad: el que te dice así, y es concejal de Cambiemos, por ahí tiene a la hermana que está trabajando en Desarrollo Social, o que tiene otro familiar que tiene un puestito en tal lado. Y si rompen con el partido, se quedan sin ese ingreso de dinero".

"Hay para hablar muchísimo de lo que ocurre en General Rodríguez. Podríamos hablar horas y horas", se lamenta el concejal. "Otro escándalo de corrupción fue el de las viviendas en el barrio Bicentenario. Son 2000 viviendas que se fueron entregando de a poco. Esto viene desde hace muchos años, y ahora se terminan de entregar. De esas casas que entregó Kubar ahora, le entregó tres a cada una de las hijas del Delegado de esas dos mil viviendas. El Bicentenario es casi como una mini intendencia. Y Kubar le entregó una casa a cada una de las hijas del Delegado y otra a la ex mujer del Delegado, sin que ninguna de estar personas estuvieran previamente anotadas, y sin estar tampoco en el listado de beneficiados".

Las irregularidades se multiplican y caen como cascada en el testimonio de Maffía. "Otro caso de corrupción también fue el de la Escuela 19, en la que se hizo una ampliación. Está en el  barrio Güemes. Ahí se colocó un cartel enorme diciendo que se iba a ampliar, y que costaría más de un millón de pesos. En el cartel de la obra decía que el director era Jorge Cuba, tío del intendente. La arquitecta era Daiana Kubar, sobrina. Y la gestión, claro, la de él, Darío Kubar. Cuando le consultamos sobre la irregularidad del tema y la elaboración de un pedido de informe de por qué había hecho eso, dijo: 'Porque nadie se había presentado a la licitación'".

Maffía resopla e inmediatamente recupera el aliento para reflexionar: "Todo esto que te digo te muestra que, con todas las cosas que se han visto y se han comprobado, claramente no les interesa lo que se diga de su gestión", en referencia a Kubar. "No le entran las balas", afirma Maffía con desesperanza. "Yo no podría dormir en una situación así. No sé qué decirte. Son corruptos", se lamenta el concejal. "Lo que ocurre en General Rodríguez es para escribir un libro. El intendente Kubar es de lo más corrupto que hay. Lo primero que hizo fue duplicarse su sueldo. Hoy debe estar cobrando cerca de 400 mil pesos por mes, al margen de los -aproximadamente- 30 familiares que colocó dentro del gabinete o dándoles licitaciones", contó el legislador.

"De toda esta situación, lo único que te puedo decir es que me siento completamente defraudado, responsable. La gente en la calle, que me conoce mucho, me dice: Sergio, lo votamos porque nos lo pediste vos, y mira lo que pasó. Yo conozco a muchísima gente, imaginate, soy concejal desde 2001. Los rodriguenses estamos muy decepcionados con todo esto", explica Maffía, quien sigue allí, en General Rodríguez. Los vecinos están desorientados, y no saben que trole hay que tomar, para seguir.